Ashtanga Yoga, Yama. Profundizando en el camino.

¿Qué es «Ashtanga Yoga»? Yama

Si traducimos Ashtanga, ashto significa «ocho» y anga «rama» o «etapa».

El famoso indio Patanjali, que vivió hace más de 2000 años, asigna ocho ramas al árbol del yoga y cada una de ellas representa una etapa o un paso en el proceso de realización personal.

Por otro lado, Ashtanga Yoga también hace referencia a un tipo de yoga desarrollado por Krishnamacharya (considerado padre del yoga moderno) y Pattabhi Jois. Se trata de un estilo dinámico que sincroniza respiración y posturas (vinyasa); a cada inhalación o exhalación le corresponde un movimiento.

Dentro de la definición del sabio Patanjali encontramos pues que Ashtanga Yoga se divide en ocho ramas para conseguir la autorrealización del Ser: Yama (códigos morales), Niyama (purificación personal y estudio), Asana (postura), Pranayama (regulación de la respiración), Pratyahara (control de los sentidos), Dhyana (concentración), Dharana (meditación) y Samadhi (contemplación).

Aunque comúnmente nos iniciamos en la senda del yoga directamente a través de la tercera rama (Asana o posturas) no debemos olvidar las dos anteriores Yama y Niyama, las cuales son fundamentales en el camino del yogui:

Yama se divide en cinco códigos morales:

Ahimsa (no violencia)
Satya (veracidad)
Asteya (no robar)
Brahmacharya (continencia, preservación de los fluidos corporales)
Aparigraha (no posesividad)
yamas

Estos códigos morales deben acatarse primero con uno mismo y después con los demás.

Todos ellos están íntimamente relacionados y deben aplicarse no solo en el día a día, sino también durante la práctica de asanas. Por ejemplo, Ahimsa podríamos traducirlo en el contexto de la práctica de asanascomo que el alumno debe respetar sus límites y no forzarse en caso de frustración ante una dificultad, las cuales sin duda aparecerán en el camino. En este caso, debemos desarrollar la paciencia y la aceptación con uno mismo para, por ejemplo, aprender una postura que suponga un reto. Esto también tiene que ver con Satya, con ser sincero con uno mismo y saber hasta dónde podemos llegar.

Asteya está relacionado con no robar y también con los celos o la envidia que se pueda sentir de otros. Brahmacharya se refiere a las relaciones sexuales: la práctica de asanas mantiene la creencia de que derrochar fluidos sexuales disipa la energía y debilita el cuerpo y establece un calendario de actividad sexual, aunque en Occidente es difícil integrar este precepto.

Aparigraha enseña el desapego durante la práctica, a no desear más y a practicar solo el tiempo necesario para mantener la salud física y no para ser mejor. Este punto hace referencia incluso a evitar el apego a progresar y permitir que este surja de manera espontánea.

Por lo tanto, la práctica pura de asanas es solo una parte ínfima del yoga que sin el resto de ramas queda incompleta. Integrar cada uno de estos preceptos unidos a otros como Tristana (unión de los tres principales centros de atención en Ashtanga Yoga: sincronización de respiración y movimiento, bandhas y dristis) mediante la repetición es fundamental para que este método dé sus frutos.

(Parte del texto ha sido extraído del libro Ashtanga Yoga, John Scott)

Anuncios