Los mitos del Ashtanga Yoga

LOS MITOS DEL ASHTANGA YOGA

El Ashtanga Yoga es una bella práctica, suave y femenina, cuando los fundamentos del Pranayama (control de la respiración) son el foco principal de la práctica.

A menudo, una nube de misterio y mitos rodea a este estilo de yoga, infundiendo un miedo que en ocasiones nos aleja de probar esta hermosa tradición transformadora.
Estos mitos son fomentados por una combinación de incomprensión, miedo y mala enseñanza. Estos son algunos de los más comunes:

Mito # 1: El Ashtanga Yoga es Power Yoga

Dejaré esta respuesta al Gurú…

Esta es una carta de Sri. K. Pattabhi Jois (el gurú de Ashtanga Yoga) para la revista Yoga Journal, noviembre 1995:
“Me ha decepcionado ver que muchos estudiantes principiantes de Ashtanga yoga lo han convertido en un circo para su propia fama y ganancias (Power Yoga, enero / febrero de 1995). El título de “Power Yoga” degrada la profundidad, el propósito y el método del sistema del yoga que yo recibí de mi gurú, Sri. T. Krishnamacharya. “Poder” es una propiedad de Dios. No es algo que pueda ser recogido para el ego de uno. Con los métodos de yoga seccionados que no siguen su propósito interno pueden acumularse los “seis enemigos” (el deseo, la ira, la avaricia, la ilusión, la pasión y la envidia) alrededor del corazón.

El sistema completo de Ashtanga practicado con devoción conduce a la libertad dentro del corazón. El Yoga Sutra II.28 lo confirma “Yogaanganusthanat asuddiksaye jnanadiptih avivekakhyateh”, que significa “la práctica de todos los aspectos del yoga destruye las impurezas de manera que la luz del conocimiento y la discriminación brillan”. Es lamentable que los estudiantes que aún no han madurado en su propia práctica hayan cambiado y seccionado el método y la esencia de un antiguo linaje para dar cabida a sus propias limitaciones.

El sistema de yoga Ashtanga nunca debe confundirse con un “yoga de la energía” o cualquier creación caprichosa que va en contra de la tradición de los muchos tipos de yoga shastras (escrituras). Sería una lástima perder la preciosa joya de la liberación en el fango de la construcción de un cuerpo ignorante”.

Mito # 2: Tienes que ser fuerte, estar en forma, ser joven y flexible para practicar Ashtanga Yoga

Una vez más Sri. K. Pattabhi Jois dijo:
“Cualquier persona puede practicar. Un hombre joven puede practicar. Un anciano puede practicar. Un hombre muy anciano puede practicar. Un hombre que está enfermo puede practicar. Un hombre que no tiene fuerza puede practicar. Excepto los perezosos; los perezosos no pueden practicar Ashtanga Yoga”.

A veces la manera en la que se enseña el Ashtanga Yoga (en forma de clases guiadas) puede desalentar a la gente y les llevan a creer que el Ashtanga no es para ellos. Cuando se enseña bien a todos los estudiantes, independientemente de sus limitaciones, se pueden beneficiar de esta práctica.

Fundamentalmente esta práctica es una práctica de la respiración. Por lo tanto, si se puede respirar se puede practicar! Sin embargo, para que sea un poco más difícil se le pide al alumno que continúe esta práctica de la respiración mientras el cuerpo se dobla en posturas que suponen un reto, pero sigue siendo una práctica de la respiración.

No es relevante en absoluto el número de posturas de la Primera Serie que puedes hacer o cuántas series puedes completar. Lo bien que estás en cada postura o cómo se ven desde fuera mientras practicas tampoco tiene ninguna importancia. En pocas palabras, es el camino (el proceso) lo que nos interesa, no el destino.

Mito # 3: El Ashtanga Yoga es difícil

Ok, bien, supongo que no es fácil pero nada que realmente vale la pena es siempre fácil!!

El Ashtanga es una serie progresiva y de nuevas posturas que se van enseñando al estudiante cuando está preparado. Para algunos estudiantes los Saludos al Sol pueden parecer casi imposibles, para otros serán las posturas que llegan más adelante.

Todos los estudiantes se encuentran con posturas que son un reto tarde o temprano, así es la naturaleza del sistema.

Las limitaciones que inevitablemente encontramos en nuestro cuerpo son en realidad un espejo de las limitaciones personales y bloqueos mentales que impiden que podamos experimentar la verdadera libertad y satisfacción personal. A medida que avanzamos más allá de estos bloqueos físicos (a través de la práctica) el Ser se desenmaraña y se separa del ego (lo que pensamos que somos pero no somos).

La práctica de cada estudiante es totalmente individualizada, a diferencia de una clase “pre-envasada” típica de yoga de 90 minutos. La práctica de yoga Ashtanga crece contigo a medida que tú creces.

Mito # 4: La secuencia de Ashtanga es demasiado “rígida”

Un mito sobre el Ashtanga Yoga es que la estructura de la serie —hay 6 secuencias de posturas para aprender— es de alguna manera rígida o limitante para el practicante.

Cada estudiante comienza con la primera serie y, salvo alguna lesión o enfermedad, trabaja a su manera a través de la secuencia, postura a postura. Esto sirve para proporcionar estructura y disciplina a una mente que inicialmente está dispersa. En lugar de estar distraído, la mente se centra y se entrena para seguir un camino, tanto si quiere como si no!

Si la verdadera libertad y liberación de la naturaleza apegada de la mente llega a producirse, el entrenamiento inicial es importante ya que crea un espacio (akasha) entre lo que la mente quiere hacer y ser (el ego), y lo que el cuerpo quiere hacer (la intuición). Esta práctica de separación (y más tarde de re-integración) es un paso importante en cualquier práctica de yoga.

Finalmente, con el tiempo, la mente se libera de sus apegos y comienza a rendirse al proceso que ocurre en la práctica. Pero antes de que esto pueda suceder, a menudo hay resistencia por parte de la mente a ser atado a un sistema, sin embargo, será el sistema el que con el tiempo procurará la verdadera libertad mediante la creación de una mente clara y calmada.

Dada la opción de muchos yoguis solo se practicarían las posturas que se disfrutan. Sin embargo, en Ashtanga Yoga no tienes la opción de practicar solo las posturas que te gustan (que suelen ser las que puedes hacer), sino que tienes que hacerlas todas, incluidas las que odias!

Tener una secuencia de posturas significa que el estudiante no puede evitar encontrarse a sí mismo (y todos sus problemas) bajo la apariencia de posturas difíciles. Una secuencia en la que no te saltas posturas y en la que te ves obligado a hacer frente a tus limitaciones (y aprender a superarlas) en lugar de evitarlas.

Las posturas fáciles no te acercan a la práctica de yoga, las posturas difíciles sí lo hacen porque requieren ahondar profundamente en tus recursos físicos, mentales y emocionales con el fin de dominarlos. Esto crea Tapas (calor) el cual se quema a través de la auto-imagen ilusoria para revelar tu verdadera naturaleza.

Sin embargo, muy a menudo, es justo en este punto de fricción ­­—cuando las cosas comienzan a ponerse difíciles— cuando los practicantes creen que deben dejar de practicar Ashtanga, pero ahí es cuando el yoga empieza a ser interesante. Esta resistencia interior muestra que la práctica funciona. La resistencia o el deseo de dejarlo es, de hecho, una invitación a la libertad personal y a la liberación espiritual, pero el practicante tiene que encontrar el coraje y la dedicación para adentrarse en ella en lugar de alejarse.

Por lo tanto, en lugar de limitar, la secuencia es en realidad la puerta de entrada a la liberación.

Mito # 5: El Ashtanga es lesivo

En primer lugar, siempre estás en riesgo de lesión. Tanto si eres un corredor, ciclista, alpinista, yogui o simplemente sacas a pasear a tu perro!!

La diferencia aquí es que si estuvieras caminando por la calle y tropezaras con un bordillo, no culparías a la acera por tu esguince de tobillo. Sin embargo, si un estudiante de yoga se hace daño inmediatamente culpa a la práctica.

El Ashtanga yoga no lesiona a las personas , pero la forma en la que las personas practican Ashtanga sí puede.

La secuencia se creó para darte fuerza y flexibilidad para la próxima postura. El método requiere resolver una postura en tu cuerpo antes de llegar a la siguiente. De esa manera, te aproximas a nuevas posturas con una base suficiente de fuerza, equilibrio y flexibilidad. Este suave progresión se encarna en el método de enseñanza Estilo Mysore (autopráctica).

Durante los primeros meses de práctica brotarán y encontrarás todos los desequilibrios de tu cuerpo. Así que puedes experimentar algo de dolor o molestia. La práctica está diseñada para despertar sensaciones profundas en el cuerpo, pero no todo dolor es una lesión.

“Lo que suele ocurrir a los que practican Ashtanga por primera vez es que, después de un mes más o menos de práctica regular, comienzan a sentir dolores corporales que nunca habían sentido antes. A menudo, creen que se han hecho daño a sí mismos a través del yoga y querrán dejarlo o practicar con menos frecuencia … a menudo el practicante simplemente ha comenzado a despertar dolores o debilidades que siempre han estado presentes, pero de los cuales no era consciente”. (Larry Shultz, It’s Yoga).

Traducido de http://www.ashtangaworkshop.com/myths.php

Anuncios